21/09/03
Nuestra Patagonia, el Gral Bendini y la codicia foránea: opinión y análisis del "agente Verbitsky"
(lo resaltado en "negrita" es nuestro)
fuente: diario...bahh... paskin "Pagina 12"
| Dimes y diretes |
| Por Horacio Verbitsky |
Por lo menos tres cuestiones diferentes se superponen en
el caso Bendini. Conviene tratarlas por separado para no equivocar las
conclusiones.
1) ¿Formuló o no las apreciaciones del más imbécil antisemitismo que se le
atribuyen?
Sí, las formuló y fueron aún peores de lo que se difundió. Todo el mundo lo
sabe en el Ejército y alguna gente en el Gobierno. El general Roberto Bendini
no sólo mencionó como interesados en ocupar la Patagonia a presuntos turistas
israelíes, sino también a las Escuelas ORT. Además, cuando supo que la DAIA
confiaba en el general Néstor Pérez Vovard para integrar la Comisión
Investigadora, comentó con desdén: “Ese es del Mosad”. El mismo día de su
polución verbal en la Escuela Superior de Guerra, Bendini dialogó allí con un
funcionario de la embajada de Israel, que acompañó a un general de ese país
invitado a exponer en la Escuela. Tema del diálogo: los jóvenes mochileros
israelíes que eligen la Patagonia para pasar las festividades religiosas judías
en un ambiente no contaminado. En esa conversación, Bendini no hizo ninguna
valoración crítica, pero ante el curso de capitanes sí.
Como si fuera poco, también habló de hipótesis de conflicto con Chile. Los días
de Bendini al frente el Ejército están contados. No pasan del 10 de diciembre.
El Gobierno cuenta con una amplia tolerancia social para los errores, pero no
para el doble discurso y Kirchner es consciente de esa diferencia. El relevo de
un segundo Jefe de Estado Mayor en pocos meses implica un costo, pero tampoco
hay que magnificarlo, siempre que exista conducción política.
2) ¿Su difusión en el diario del que Daniel Hadad figura como principal
accionista fue una respuesta al descabezamiento de la cúpula que, entre otros,
integraban los generales Daniel Reimundes y Ricardo Brinzoni, a la nulidad de
las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida y a la inminente destitución de
los generales de la dictadura Díaz Bessone, Bignone y Harguindeguy?
Por supuesto. Si alguien pensó que tales decisiones pasarían sin réplica es
porque no entiende la lógica más elemental de las relaciones humanas, de la
política y del mundo interior de las corporaciones. Basta observar la indignación
del matutino La Nación ante las posiciones antisemitas en el Ejército y
compararla con su reacción en 2001 y 2002, cuando Brinzoni hizo representar a
600 oficiales del Ejército por un dirigente del partido neonazi Nuevo Triunfo y
cuando Héctor Timerman fue objeto de un exabrupto equivalente por parte de
Brinzoni. La Nación ofreció generoso espacio y benévola interpretación al
presunto dolor de Brinzoni por el paso en falso que le habría hecho dar el
subordinado que contrató al picapleitos nazi e ignoró durante dos semanas el
episodio con Timerman. Recién lo mencionó cuando Brinzoni no tuvo más remedio
que dar explicaciones en una carta, única fuente que el diario consideró digna
de su atención.
El subdirector del matutino, José Claudio Escribano, fue el autor de un
editorial antisemita publicado en 1981, en respaldo de la dictadura militar y en
contra del padre de Héctor, Jacobo Timerman. Ahora firma otros artículos de
prosa sofocante, en los que usa a Bendini como pretexto para condenar toda la
política militar del Gobierno y defender a la cúpula anterior. Bendini afirma
que lo atacan porque es el primer Jefe de Estado Mayor nacionalista en tres décadas,
que rompe con el liberalismo lanussista. Hasta ese descargo pone de relieve su
torpeza: nada es más inconveniente para el Ejército que reinstalar el vetusto
debate entre esas dos vertientes del autoritarismo castrense.
3) ¿Alguna doctrina militar dio marco a las declaraciones inadmisibles de
Bendini?
Sí. Dice que la Patagonia es objeto de apetito por sus reservas de recursos
energéticos, alimentarias y agua potable y que ésto se enmascara con la teoría
de los espacios vacíos, en los que ningún Estado ejerce control. Por eso, el
Ejército debe abandonar la doctrina de las pequeñas fuerzas de despliegue rápido
y desentenderse de las misiones internacionales de paz. En su lugar debe volver
a ocupar el territorio para proteger a la población y sus recursos y formular
hipótesis de conflicto en respuesta a esos desafíos. Por eso la Patagonia será
un destino de privilegio y no de castigo para los oficiales del Ejército.
Con alguna generosidad se ha dicho que esta concepción atrasa sesenta años y
se origina en la célebre conferencia de Juan Perón en 1944 sobre la Nación en
armas. En realidad es tan rancia como la que hace un siglo impulsó el general
Pablo Riccheri y que fue el fundamento del control social como misión primaria
del Ejército. “Control territorial”, lo llama ahora Bendini. Sin duda la
doctrina de los espacios ingobernables y de los Estados fracasados constituye un
serio riesgo para la Argentina y toda América latina. Con el argumento de
impedir el asentamiento del terrorismo internacional, el crimen organizado y el
narcotráfico en esos lugares, el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de los
Estados Unidos justifica hoy sus despliegues en la región. Para colmo, uno de
los dos sitios a los que Washington intenta aplicarla nos concierne. No es la
Patagonia sino la Triple Frontera. El otro es Colombia. Los ojos en la Patagonia
no los puso ningún judío, sino los acreedores japoneses que plantearon
cobrarse con las tierras australes el capital e intereses de sus bonos en
default, del mismo modo que Henry Kissinger concibió hace tres lustros el canje
de títulos de la deuda pública impaga por acciones de las empresas estatales.
Frente a ese problema real, la hipotética respuesta castrense es tan
ineficiente como lo sería ante el agujero de ozono, por usar una metáfora
feliz de un ex militar. Mientras Bendini recae en una descabellada hipótesis de
conflicto con Chile a favor de la ausencia de conducción política, Brasil
practica una diplomacia sutil e inteligente. Por un lado, rechaza en cada
instancia política o técnica posible la insustanciada afirmación
estadounidense de que en la Triple Frontera existan células terroristas,
dormidas o despiertas. Por otro, promueve una negociación entre el gobierno de
Colombia y la principal fuerza guerrillera, las FARC que, con el paraguas de las
Naciones Unidas, desescale aquel conflicto atroz y prive de pretextos la
militarización de la región que propicia Estados Unidos.
http://www.pagina12web.com.ar/diario/elpais/subnotas/25760-9395.html
Informe Relacionado:
La Patagonia Ocupada (actividades del Estado de Israel en nuestra Patagonia Argentina) ( 29-04-03)