Notas periodisticas, de diversos medios graficos patagonicos, donde se puede entender claramente como se esta depredando el recurso icticola de nuestro mar. (obs: lo resaltado, es nuestro)
Marcelo
Regunaga : legisla para sus
amigos.
Recopilación
y aporte de pruebas.
El
Patagónico. C. Rivadavia 9/9/01
Un
buque pesquero perteneciente a una empresa de Puerto Deseado capturó
aproximadamente 223.000 kilos de ejemplares juveniles de merluza negra. Se
sospecha que para atraparlos extendió las redes a una profundidad menor a 800
metros, hecho que está expresamente prohibido por una resolución nacional.
Esto no fue denunciado por los inspectores a bordo del barco, por lo que una
causa penal trata de establecer si ambos recibieron «coimas» para guardar
silencio.
El
fiscal de Puerto Deseado, Marcos Oliva Day, está reuniendo información para
elevar una causa penal para que se investigue si dos inspectores de pesca
cometieron el delito de cohecho (recibir «coimas»).
A
través de una investigación realizada en los últimos días, El Patagónico
pudo establecer extraoficialmente que se trataría de los dos inspectores que
abordaron la embarcación «Veirasa Once», perteneciente a la empresa «Vieyra-Pescasur
SA» de Puerto Deseado, que salió a pescar en la marea del 25 de mayo al 9 de
agosto de este año.
El
buque regresó al puerto de esa localidad después de extender sus redes frente
a la Isla de los Estados, en la zona de la provincia de Tierra del Fuego.
Una
de las derivaciones que tendría la causa -si es que la investigación se lleva
a cabo por el juez competente- se relacionaría con una «histórica sospecha»
sobre el trabajo que realizan a bordo de los buques algunos inspectores de
pesca, según se dijo a este diario.
UNA DENUNCIA ANONIMA "DESTAPA LA OLLA"
De
acuerdo a lo que se pudo establecer, el fiscal inició la causa el 24 de agosto
pasado por la información enviada a su oficina en forma anónima y en la que se
brindan elementos suficientes para investigar si se cometió el delito de «cohecho».
Si
bien el fiscal se negó a proporcionar informes relacionados con el avance de la
investigación, confirmó telefónicamente a El Patagónico la existencia de la
misma.
En
la «olla destapada» por esta denuncia anónima pudo comprobarse que el «Veirasa
Once» capturó aproximadamente 223.000 kilos de ejemplares juveniles de merluza
negra sobre un total de carga de 227.468 kilos. Estos datos fueron constatados
en las actuaciones realizadas por la delegación de Pesca de Puerto Deseado que,
además, habría presentado los correspondientes informes a la Dirección
Nacional de Pesca.
¿Qué
importancia tiene que el buque en cuestión haya arribado a puerto con ese
cargamento?
La
respuesta es que los «ejemplares juveniles» de merluza negra no llegan a tener
un largo superior a 85 centímetros, que es cuando se considera científicamente
que esta especie se desarrolla sexualmente y está en condiciones de
reproducirse.
Es
decir que todos los ejemplares menores a esta medida capturados ya no tendrían
esta posibilidad, con lo que aumenta el peligro de desaparición de este recurso
(tal como sucedió con la merluza común).
Por
otra parte, el hábitat de los ejemplares juveniles se encuentra a una
profundidad menor a los 800 metros.
Este
dato, también, lleva a establecer que la captura de estos ejemplares se realizó
a una profundidad menor a los 800 metros, tarea que está prohibida por la
cuestionada resolución 68/2001 de la Dirección Nacional de Pesca dependiente
de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación que comanda
el santacruceño Juan Ignacio Melgarejo.
INSPECTORES
QUE «NO VEN», RECURSO QUE PELIGRA
El
total de carga de merluza negra que llevó a puerto el buque «Veirasa Once»
fue de 227.468 kilos, pero, según se estableció, unos 223.000 kilos eran de
ejemplares juveniles de esta especie, por lo que se puede presuponer que cometió
la infracción de pescar a menos de 800 metros de profundidad.
Pero,
de acuerdo a los informes presentados por los inspectores de a bordo, el buque
no cometió ninguna infracción.
Esto,
para los especialistas, «es sospechoso porque, según aseguran todos los
estudios científicos, no se pueden encontrar ejemplares juveniles de merluza
negra a más de 800 metros de profundidad».
Esta
información comprobada, los testimonios anónimos recogidos y otros elementos
aportados a la causa caratulada «Agente fiscal sobre averiguación de delito»,
permiten iniciar la investigación judicial para establecer si los inspectores
se hicieron los distraídos y en el momento de comprobar a qué profundidad se
encontraban las redes estaban mirando un rollito de billetes verdes.
Roberto
Renke
El
Chubut 11/9/01
Comodoro Rivadavia, 11 de septiembre (Télam).- Una docena de inspectores de pesca denunciaron hoy ante dos sindicatos de trabajadores del sector que las autoridades de los buques pesqueros los presionan para que no denuncien las capturas ilegales y cuando se niegan los amenazan "con tirarlos al agua en alta mar". "Entre hoy y mañana vamos a trasladar la denuncia de los inspectores de pesca a la Justicia porque las declaraciones son muy graves y deben investigarse" aseguró a Télam Claudio Martínez, representante del Sindicato de Trabajadores Fileteros. El dirigente señaló que la denuncia la realizará en forma conjunta con Marcelo Fernández, titular de la Asociación Marineros Patagónicos, la otra entidad receptora de la confesion de los inspectores.
La presentación de los inspectores ante las entidades gremiales se produjo despues que se anunció el inicio de una investigación por parte de un fiscal de Puerto Deseado sobre un presunto caso de cohecho (cobro de coimas) en el que habrían incurrido dos inspectores embarcados en el pesquero "Veirasa Once" de una empresa española. El caso alcanzó difusión a través de la publicación de un diario local en la cual se sostenía que los inspectores habrían recibido dinero a cambio de no denunciar que el buque pescó ejemplares jóvenes de merluza negra a menos de 800 metros de profundidad frente a la Isla de los Estados, en la provincia de Tierra del Fuego.
A partir de esta publicación trabajadores de la pesca, gremialistas y funcionarios comunales expresaron su desacuerdo con la inculpación de los inspectores señalando que el soborno es una práctica habitual de las empresas pesqueras para ocultar sus capturas ilegales. "Tenemos denuncias de compañeros que han subido a los barcos como inspectores u observadores, y que apenas se embarcan, ya tienen preparado un sobre con 4 ó 5 mil pesos de coima", puntualizó Martínez. "Si los inspectores u observadores quieren trabajar por derecha, automáticamente los amenazan con tirarlos al agua en alta mar, o los encierran en un camarote y nos lo dejan salir", añadió. "Después, el capitán del barco, pasa el parte que se le antoja sobre la situación del inspector u observador", enfatizó Martínez.
El
dirigente afirmó que "en lo que va del año
llevamos recepcionado unas doce denuncias de inspectores en los dos
gremios". Martinez indicó que "hasta el momento las denuncias se habían
hecho únicamente ante los sindicatos, por el gran temor que tienen esos compañeros,
pero ahora logramos convencerlos y entre hoy mañana vamos a ir juntos a
denunciar todo a la Justicia Federal". El gremialista prometió "salir
a decir las cosas como son" pues aunque solamente este año acumularon doce
denuncias "la cosa (irregularidades) viene de arrastre". Martínez
justificó el miedo que sienten los inspectores "rodeados por más de
veinte tipos" solos en alta mar y ante "la gravedad de las
amenazas". El dirigente responsabilizó "a la provincia y la Nación,
en ese orden" porque "la autoridad de aplicación no sirve para
nada", y manifestó su esperanza de que la intervención de la justicia
permita "terminar de una vez por todas" con esta situación y que
"la autoridad de aplicación cumpla con su deber".
Fis
12/09
Una docena de inspectores de pesca denunciaron ayer ante dos sindicatos
de trabajadores del sector que las autoridades de los buques pesqueros los
presionan para que no denuncien las capturas ilegales y cuando se niegan los
amenazan "con tirarlos al agua en alta mar".
Vamos
a trasladar la denuncia de los inspectores de pesca a la Justicia porque las
declaraciones son muy graves y deben investigarse" aseguró a Télam
Claudio Martínez, representante del Sindicato de Trabajadores Fileteros. El
dirigente señaló que la denuncia la realizará en forma conjunta con Marcelo
Fernández, titular de la Asociación Marineros Patagónicos, la otra entidad
receptora de la confesión de los inspectores. La presentación de los
inspectores ante las entidades gremiales se produjo después que se anunció el
inicio de una investigación por parte de un fiscal de Puerto Deseado sobre un
presunto caso de cohecho (cobro de coimas) en el que habrían incurrido dos
inspectores embarcados en el pesquero "Vieirasa Once" de una empresa
española.
El caso alcanzó difusión a través de la publicación de un diario local en la cual se sostenía que los inspectores habrían recibido dinero a cambio de no denunciar que el buque pescó ejemplares jóvenes de merluza negra a menos de 800 metros de profundidad frente a la Isla de los Estados, en la provincia de Tierra del Fuego A partir de esta publicación trabajadores de la pesca, gremialistas y funcionarios comunales expresaron su desacuerdo con la inculpación de los inspectores señalando que el soborno es una práctica habitual de las empresas pesqueras para ocultar sus capturas ilegales. "Tenemos denuncias de compañeros que han subido a los barcos como inspectores u observadores, y que apenas se embarcan, ya tienen preparado un sobre con 4 ó 5 mil pesos de coima", puntualizó Martínez."Si los inspectores u observadores quieren trabajar por derecha, automáticamente los amenazan con tirarlos al agua en alta mar, o los encierran en un camarote y nos lo dejan salir", añadió. "Después, el capitán del barco, pasa el parte que se le antoja sobre la situación del inspector u observador", enfatizó Martínez.
El dirigente
afirmó que "en lo que va del año llevamos decepcionado unas doce
denuncias de inspectores en los dos gremios".Martínez indicó que
"hasta el momento las denuncias se habían hecho únicamente ante los
sindicatos, por el gran temor que tienen esos compañeros, pero ahora logramos
convencerlos y entre hoy y mañana vamos a ir juntos a denunciar todo a la
Justicia Federal".El gremialista prometió "salir a decir las cosas
como son" pues aunque solamente este año acumularon doce denuncias
"la cosa (irregularidades) viene de arrastre". Martínez justificó el
miedo que sienten los inspectores "rodeados por más de veinte tipos"
solos en alta mar y ante "la gravedad de las amenazas".El dirigente
responsabilizó "a la provincia y la Nación, en ese orden" porque
"la autoridad de aplicación no sirve para nada", y manifestó su
esperanza de que la intervención de la justicia permita "terminar de una
vez por todas" con esta situación y que "la autoridad de aplicación
cumpla con su deber
Fuente:
Diario Jornada, 13/9/01
Patagonia
fishing
“Hay algo extraño en cuanto a las resoluciones que
autorizaron la pesca de merluza negra” señaló el Fiscal Marcos Oliva
Day.
Sobre
las actuaciones realizadas y la marcha de la mismas, el Fiscal de Puerto Deseado
Marcos Oliva Day, explicó que “ lo que hizo al principio fue verificar una
denuncia anónima que recibió la Fiscalía a fines del mes pasado, en el
sentido de que un barco de la empresa Vieira - Pescasur habría traído
una gran cantidad de merluza negra, ejemplares que no alcanzarían la talla mínima
que requiere la legislación actual para su captura”.
“La
merluza negra es una especie altamente vulnerable ya que tiene un crecimiento
muy lento, recién a los 9 o 10 años es madura sexualmente, es apta para
reproducirse y ese estado lo alcanza cuando tiene alrededor de 0,90 a un
metro de longitud. “Aparentemente estos ejemplares eran de una talla
inferior.” señaló el Fiscal. Quién agregó “ lo que se hizo era requerir
al Juzgado que iniciara los tramites urgentes de averiguación y confirmación
de estos datos y a través de los informes que elevó a pedido del Juzgado la
Dirección Nacional de Pesca, se comprobó con fotos incluidas el tamaño de los
troncos de los ejemplares de merluza negra capturados, que eran muy inferiores a
la talla permitida legalmente”. “ Teniendo en cuenta que la zona de captura
fue cercana a la Isla de los Estados, una vez reunidas las pruebas la Fiscalía
ha pedido que se remitan los actuados al Juzgado Federal de Ushuaia.”
Por
su parte y considerando que hay algo extraño en cuanto a las resoluciones que
autorizaron la pesca de esta especie con red de arrastre”, Oliva Day detalla
“que esta forma de captura estuvo prohibida durante varios años y se
permitía capturar la especie solo con anzuelos, en sistemas de palangres
logrando así que los ejemplares menores no pudieran ser capturados, a razón de
estos estudios realizados por el INIDEP, la Secretaría de la cual depende la
Dirección de Pesca, muy recientemente cambió este criterio y autorizó la
captura de la merluza negra con redes de arrastre, poniendo como condición que
esta pesca se efectuara entre los 800 metros y a más de 1000 de profundidad de
acuerdo a la latitud”.
“
Lo cierto es que el informe del INIDEP no fue científicamente interpretado o no
fue realizado con la seriedad correspondiente o los inspectores no cumplieron
para que las redes estuvieran a esa profundidad, ya que los resultados son que
la captura de más de 200 toneladas es de ejemplares juveniles”.
Sobre
las versiones que corren acerca de la amenazas que sufren los
inspectores de pesca ante normalidades detectadas y en caso de no querer recibir
la coima, Oliva Day señalaba que “ no hemos recibido denuncias en firme sobre
eso y no hemos conseguido que nadie declare en ese sentido , ni que me
digan específicamente en que casos ha ocurrido esto”.
También
detalló que solicitó conocer “ la forma en que desde la Secretaría Nacional
de Pesca se dictó esta resolución, ya que no se advierte que hayan participado
en su dictado un organismo que la Ley Federal de Pesca considera fundamental y
que hace a la comprobación de los recursos vivos del mar argentino como es el
CFP”.
Sobre
el posible pago de coimas a Inspectores de Pesca en buques que operan desde
Puerto Deseado, con el fin de permitir la captura de merluza negra juvenil, el
delegado de Pesca Nación Mario Fanjul señaló firmemente“ que no se tienen
pruebas que hubieran recibido coimas y por eso es un tema que no voy a tocar, ya
que no puedo hablar sobre algo que no se”
Mario
Fanjul confirmó las solicitudes del Fiscal Marcos Oliva Day que
lleva adelante la investigación , detallando que se les solicitó por medio de
un escrito las actuaciones realizadas por el Distrito, las que fueron entregadas
en forma inmediata ya que todo lo hecho corresponde a una actuación de rutina.
Fanjul
explicó que el buque Vieirasa Once pescó bajo una resolución que lo ampara
para hacerlo, por eso no cometió ninguna acción que pueda ser ilegal, hay una
resolución que los ampara para pescar así. “ De lo que si se puede dudar es
sobre el tamaño de la merluza capturada, si era adulta o no, pero como lo que
bajan no es un ejemplar entero, se puede dar presunción a simple vista, pero no
se tiene ninguna norma que indique que es ilegal”. “ Las actuaciones se
elevan a la Dirección Nacional de Pesca y desde allí siguen su camino al
INIDEP, para determinar, de acuerdo a muestras realizadas, la talla de los
ejemplares que se capturaron”,sostuvo.
“El
barco Vieirasa Once de bandera argentina, esta amparado por una resolución
vigente, y no pescó con artes ilegales en ningún momento” comentó el
Delegado de Pesca Nación en la nota, agregando que los inspectores
involucrados en este asunto de las coimas no son de Puerto Deseado
El
patagónico 16/9/01
El mismo subsecretario de Pesca de la Nación, Juan Ignacio Melgarejo,
calificó como «obsoleto» el sistema de control sobre la actividad pesquera en
la entrevista exclusiva que publicó días atrás El Patagónico. Su
interpretación, la de la máxima autoridad nacional sobre Pesca, enmarca el
inconmensurable enriedo de sospechas sobre el sistema de control que, tanto las
autoridades de cada una de las provincias portuarias como del Gobierno nacional
están obligadas a ejecutar con la lógica premisa de proteger un recurso que
pertenece y debe ser explotado en provecho del conjunto de la población, según
estipula la Constitución Nacional.
Una
de las tantas ventanas de la página que la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentación posee en internet promete al usuario toda la información
concerniente a «controles e inspección».
Pero
esta subpágina aún «se encuentra en construcción», como se advierte en la
pantalla al instante de oprimir el ícono correspondiente.
Pero
la curiosa aparición de este cartel, sumada a la información que este diario
obtuvo entre fuentes oficiales —comprobando el estado de incomunicación
reinante entre las dependencias provinciales y las nacionales— y fuentes
reservadas, revela un cuadro de situación que se condice con la calificación
de Melgarejo.
VEO
VEO, UN DELITO
Chubut
no posee inspectores propios, sólo observadores, que no poseen las facultades
para impedir a bordo de cada buque ningún tipo de ilícito, sea el descarte del
by catch, la captura de especies juveniles, el trasbordo de cargas o de
combustible —actividad frecuente para extender la permanencia en alta mar—,
el ingreso a zonas de veda, la extensión de los lances en más tiempo que lo
estipulado, etc.
La
actividad de los observadores se acota a la función —meramente científica—
de dar cuenta sobre qué tipo de especímenes son capturados en qué zonas, con
la finalidad de que Provincia establezca restricciones, por ejemplo, para
aquellas donde los langostinos conviven con cardúmenes juveniles de merluza común
y la actividad de los buques tangoneros podría coadyuvar con la crisis del
recurso.
¡AH
BUENO!
Y
en el caso de Santa Cruz, la obsolescencia del sistema, en parte posible de
explicar por el escaso nivel de preparación de los inspectores, reluce en una
situación paradigmática.
Las
retribuciones que reciben los inspectores de Santa Cruz las abonan las empresas
que ellos mismos deben controlar.
Esto
explica, en parte, por qué el grueso de los inspectores que en el Golfo San
Jorge se desempeñaban para la Dirección Nacional de Pesca hoy lo hacen para
Provincia de Santa Cruz, junto al hecho de que los inspectores nacionales
cobraban mal y tarde.
Pero
esto, que a simple vista bordea los límites de la legalidad, fue convenido por
el gobierno de Néstor Kirchner con las empresas, y así, al final de cada
marea, el inspector, como cualquier operario, recibe en la pesquera un cheque
por el monto que resulta del total de los días en que estuvo embarcado
multiplicado por los 70 pesos en que se fijó la retribución por jornada.
Una
empresa que anualmente obtiene ganancias aproximadas a los 54 millones por la
exportación de langostinos acepta costear el salario de aquellos que «controlan»
su propio accionar: los inspectores que, en teoría, trabajan para el Estado
provincial en resguardo de los intereses que éste representa. ¿A cambio de qué?
es la pregunta que nadie contesta oficialmente sin alimentar sospechas.
"IDIOTA
UTIL"
Un
inspector otrora de Nación hoy de Provincia de Santa Cruz dijo a El Patagónico:
«me cansé de ser un idiota útil, yo sé cómo negociaban mis actas».
Su
frase refiere otra arista del malogrado sistema de control e inspecciones. Al
desembarcar, este inspector hacía llegar sus partes de pesca, donde consta la
información referida a cada lance, cada captura, a la delegación de la Dirección
Nacional de Pesca que tiene competencia sobre el puerto en que realizó su
desembarco, la de Comodoro en el caso de esta ciudad, de Camarones y de Caleta
Paula (Caleta Olivia).
Esta
delegación no posee la facultad para iniciar un sumario administrativo en caso
de constatar contradicciones entre los datos suministrados por el inspector y el
capitán del buque.
Su
acción se reduce al envio de esta documentación a Buenos Aires, a la Dirección
Nacional de Pesca, donde el departamento de legales debería iniciar las
acciones correspondientes. Pero: «yo sé cómo negociaban mis actas», fue lo
que dijo el mencionado inspector a este diario, dando cuenta sobre una de las
sospechas referidas por otras tantas fuentes de El Patagónico: los expedientes,
las actas que no se «dibujan» a bordo de los buques bajo el poder
conciliatorio de la coima, «desaparecen» al llegar a Buenos Aires.
«La
actividad pesquera está permanentemente ligada a casos de corrupción», dijo a
este diario Melgarejo, utilizando el término «permanentemente» en suplencia
de uno que, a la luz de las pocas certezas existentes, podría sonar más
correcto: «sistemáticamente».
Roberto
Renke