17/06/03
MALVINAS
ARGENTINAS
«Tampoco es aceptable, más aún, nos molesta y nos ofende, que se quiera
reducir la cuestión a un llamado a renunciar a una justa e histórica
reivindicación»
«la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y
Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes sólo puede ser resuelta
por los dos gobiernos parte»
(del Canciller Bielsa ante el Comite de Descolonizacion de la ONU)
http://www.patagoniaargentina.8m.com
(nota: lo resaltado en "negrita" es nuestro)
fuente: diario "La Mañana del Sur"
El
gobierno reivindicó ante la ONU la soberanía de Argentina en Malvinas
El canciller Rafael Bielsa expuso ante la Asamblea del Comité Especial de
Descolonización de las Naciones Unidas.
NUEVA YORK.- El gobierno argentino reafirmó como «irrenunciable» su
reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y exhortó a Gran Bretaña a
«la reanudación de las negociaciones», al no aceptar que «el enfrentamiento
entre un gobierno militar argentino y el Reino Unido sea aprovechado por este
para apartarse de la negociación que había consentido y emprendido en 1966 y
1982».
Al hablar ayer a la mañana ante la Asamblea del Comité Especial de
Descolonización de las Naciones Unidas, el canciller Rafael Bielsa expuso que
la política del presidente Néstor Kirchner es «la recuperación del ejercicio
pleno de soberanía», sobre las Islas Malvinas y los archipiélagos del Atlántico
Sur.
Bielsa enfatizó que la recuperación de esos territorios «respetando el modo
de vida de los habitantes de las islas y conforme al derecho internacional, es
un mandato cuyo cumplimiento dispone la Constitución argentina».
«Ese objetivo irrenunciable del pueblo argentino es una política de Estado»,
aseveró Bielsa al reiterar el compromiso de «conciliar el respeto a la
integridad territorial de la República Argentina con el reconocimiento de los
intereses de los habitantes de las islas».
En uno de los tramos más duros de su discurso, Bielsa dijo que «no es
aceptable que el enfrentamiento entre un gobierno militar argentino y el Reino
Unido sea aprovechado por éste para apartarse de la negociación que había
consentido y emprendido en 1966 y 1982», postura abandonada tras el conflicto bélico.
«Tampoco es aceptable, más aún, nos molesta y nos ofende, que se quiera
reducir la cuestión a un llamado a renunciar a una justa e histórica
reivindicación», expresó en el texto que leyó durante los 15 minutos de
exposición.
El canciller, en esa misma dirección, se refirió a la declaración conjunta
que ambos gobiernos firmaron el 19 de octubre de 1989 para la normalización de
las relaciones bilaterales, para lo cual convinieron en aplicar la cláusula de
salvaguardia que dejaba bajo un paraguas la discusión de la soberanía.
Con esa política, ambos países avanzaron en entendimientos de aspectos prácticos
que, entre otros temas, permitieron un acercamiento respecto al manejo de los
recursos pesqueros y las comunicaciones, pese a lo cual, «la ocupación británica
persiste, no se han reanudado las negociaciones y la Cuestión Malvinas continúa
sin ser resuelta».
El Canciller ratificó «la vigencia de estos entendimientos», pero advirtió
que el país «ha protestado y continuará protestando los actos unilaterales
británicos en el área en disputa».
«Estos entendimientos no son ni podrán ser considerados ni como expresión
ni como aceptación de un status quo», afirmó Bielsa al señalar que «tampoco
son un sucedáneo de la solución definitiva de la disputa de soberanía».
El titular del Palacio San Martín también sentó postura respecto a la no
inclusión de los representantes malvineros en el debate por la soberanía, al
señalar que «la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias
del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes sólo puede
ser resuelta por los dos gobiernos parte».
Exhortó «al Reino Unido a responder de manera afirmativa a la disposición
argentina a negociar, ajustándose así a las resoluciones» de las Naciones
Unidas que año tras año llaman a retomar el diálogo por el dominio soberano
sobre las Islas. Durante la sesión en la ONU, la delegación de Chile
presentó un proyecto de resolución similar al presentado y aprobado otros años,
donde insta a las partes a negociar el tema de la soberanía, y reiteró el
llamado al secretario general para que ejerza una misión de buenos oficios
entre las partes.
La resolución fue copatrocinada por los miembros latinoamericanos del Comité,
a quienes el Canciller argentino agradeció «por su permanente contribución a
la búsqueda de la solución definitiva de esta disputa».
Para su presentación en el Comité Especial de Descolonización, Bielsa invitó
al ex embajador Lucio González Solar para que se sume a la delegación
argentina.
Apoyo de gobiernos y grupos
NUEVA YORK.- En su nuevo reclamo de la soberanía sobre la Islas Malvinas en las
Naciones Unidas, la Argentina contó ayer no sólo con el acompañamiento de la
mayoría de los 24 países que componen el Comité de Descolonización, sino
también con el apoyo de Paraguay, en nombre del Mercosur, Perú
por el Grupo Río, República Dominicana, China, Indonesia, Tanzania y Siria.
Durante la sesión especial anual del Comité de Descolonización de la ONU,
donde se trata específicamente el caso Malvinas, la posición argentina fue
acompañada por la mayoría de los países que componen ese organismo, y recibió
el apoyo de otras naciones, tanto de América latina como de Asia y Africa.
El Comité de Descolonización aprobó ayer por consenso instar a los gobiernos
de la Argentina y el Reino Unido a reabrir las conversaciones por la disputa de
la soberanía sobre Islas Malvinas y los territorios del Atlántico Sur.
Como es habitual desde hace seis años, las viejas colonias británicas Antigua
y Barbuda, Granada y Papúa Nueva Guinea, se pronunciaron por la no discusión,
ya que consideraron que «no es un tema de descolonización sino de soberanía».
En la apertura de las exposiciones, hablaron en primer lugar los «peticionarios»,
es decir, los nativos de las islas, de los cuales dos estuvieron a favor de
reabrir las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido y otros dos,
Michael Summers y John Birmingham, marcaron una posición contraria