FECHA:10-06-2002
MEDIO: diario El Patagonico.
EL
MAGNATE TOMPKINS PUSO PLAZO PARA QUE EL GOBIERNO CHILENO TRANSFIERA AL DOMINIO
PUBLICO EL PARQUE PUMALIN. CON MONTE LEON, EN SANTA CRUZ, SUCEDE ALGO PARECIDO.
Temibles
coincidencias entre Pumalín en Chile y Monte León en Argentina
El
denominado "filántropo ambientalista" norteamericano, Douglas
Tompkins, ya domina en Chile territorios que superan el 20% de la provincia de
Palena, en la X Región. Se trata de algo más de 300.000 hectáreas. Con ellas
generó un parque privado que actualmente administra bajo normas de Estados
Unidos la fundación The Patagonia Land Trust, la misma que "bancó"
la compra de Estancia Monte León en Santa Cruz. En Chile, Tompkins puso plazo
para que el Estado complazca sus expectativas; en Argentina, también.
The
Patagonia Land Trust tiene a su cargo las millonarias operaciones inmobiliarias
que el magnate Douglas Tompkins también realiza en Argentina.
El
millonario norteamericano aparece interesado en convertir al Parque Pumalín, en
Chile, en un Santuario de la Naturaleza, pero el proyecto que ideó hace ya más
de 10 años encuentra demasiados obstáculos para concretarse.
"SOLOS
PONEN LOS PALOS"
La
ciudadanía chilena asiste por estos días a una nueva polémica desatada en
torno a las pretensiones de Tompkins.
Según se desprende de algunas declaraciones efectuadas a la prensa chilena, el
hombre habría dado plazo al gobierno del presidente Ricardo Lagos hasta
setiembre próximo para que se declare Santuario a Pumalín.
Si ello no ocurriera, el proceso quedaría congelado hasta que otro presidente
asuma el mando del país trasandino, y el parque continuaría siendo privado.
Pero según las fuentes consultadas por la prensa del vecino país, tampoco
existiría la posibilidad de que el parque sea oficialmente considerado un área
protegida privada, dado que Chile no cuenta con un marco legal adecuado a tal
fin.
EL proyecto de Tompkins ya cuenta con la venia de la mayoría de los integrantes
del Consejo de Monumentos Nacionales de Chile, pero la actual Ministro de
Educación, Mariana Aylwin, aún no sumó su firma al dictamen y por ello el
proceso sigue en stand by.
Aylwin afirmó que no dará el gusto al californiano hasta tanto no cumpla con
una sencilla condición: que la fundación que tome a su cargo la administración
del Santuario sea compuesta por una mayoría de chilenos, no de extranjeros
como, al parecer, sería del agrado de Tompkins.
Todo parece indicar que el magnate no estaría dispuesto a dar el brazo a torcer
en la pulseada que mantiene con Aylwin y ello provocaría que el parque siga
siendo, como hasta hoy y hasta tanto Lagos tenga un reemplazante que sí
complazca sus expectativas, un inmenso edén en manos privadas.
ESTO
OCURRE EN LA ARGENTINA
Cansado
de las «trabas» que dice que el gobierno chileno pone a su proyecto ecológico,
en setiembre pasado Tompkins exclamó ante un cronista del diario El Mercurio de
Chile: «esto en Argentina no ocurre».
Y explicó: «pues hace unos meses donamos 62 mil hectáreas para formar un
parque costero en la Patagonia y el (hoy ex) presidente (Fernando) De la Rúa
nos agradeció personalmente».
Se refería así a la Estancia Monte León, una de sus inversiones en Santa
Cruz.
Su administración hoy corre por cuenta de la Fundación Vida Silvestre. El
Patagónico dialogó sobre el tema con Germán Palé, quien en representación
de esa entidad coordina el denominado «Fideicomiso Monte León».
El comentó que «la Estancia Monte León había sido identificada por Parques
Nacionales como un lugar que, por concentrar allí a la gran mayoría de las
especies de aves y animales marinos que habitan la Patagonia, podría servir a
la creación de un nuevo Parque Nacional. En 1997, Parques hizo un pedido de
fondos al Estado para sumar esas áreas, dado que es un requisito que las
tierras sean de su propiedad para llevar adelante tal proyecto, y esa era una
estancia de la familia Brown. El Estado no contaba con los recursos, entonces
Vida Silvestre se preocupó de interesar a inversores extranjeros. The Patagonia
Land Trust aceptó inmediatamente».
Prosiguiendo en su relato, Palé señaló: «se coordinó que ellos depositarían
el dinero en cuentas de la Fundación para que Vida Silvestre adquiriera las
tierras. En diciembre de 2000 se hizo una seña y en mayo de 2001 se efectivizó
la compra. Ahora la Fundación es responsable de administrar el bien hasta que
pase a manos del Estado. La compra fue hecha con el compromiso de donarlo, y
para eso es necesario contar con un plan de manejo, que ya se está haciendo. El
comité que trabaja en eso lo conforma Parques Nacionales, Vida Silvestre, The
Patagonia Land Trust, Provincia de Santa Cruz, el especialista en áreas
costeras Guillermo Harris (presidente de Patagonia Natural) y la familia Brown».
Luego, Palé haría mención a dos circunstancias que, conociendo los
antecedentes de Tompkins en Chile, resultan al menos llamativas.
Por un lado, para la creación del parque nacional es indispensable que la
Legislatura de Santa Cruz consensúe una Ley para ceder la jurisdicción de los
recursos de Monte León a la Nación. Aún no hay proyecto en discusión en esa
Cámara.
Pero además, Palé mencionó que el fideicomiso que acordaron The Patagonia
Land Trust y Vida Silvestre —en tiempos en que la fundación estadounidense
era presidida por la esposa del magnate, Kristine Tompkins— «estipula que hay
un plazo de 5 años para hacer el traspaso, si es que antes las partes no
consensuan los términos del manejo del área».
Palé aclaró que los Tompkins pretenden «que la estancia se convierta en una
área protegida y quede en manos de Parques Nacionales o de The Patagonia Land
Trust».
Claro, Palé dijo estar seguro de que «a nadie le interesa poner palos en la
rueda» e impedir que la estancia se convierta al dominio público.
Lo cierto es que, hasta el momento, Monte León es un parque privado, tal como
lo es en Chile el Parque Pumalín. Los gastos que insume los solventa The
Patagonia Land Trust.
En este sentido puede mencionarse otra de las curiosas respuestas que recibió
El Patagónico en el marco de esta investigación.
Cuando se consultó a operadores de la fundación estadounidense de qué modo
podría un Estado nacional quebrado como el argentino solventar el
funcionamiento de ese futuro «Primer Parque Nacional Costero del Mundo», desde
The Patagonia Land Trust respondieron con cierto orgullo: «fuimos capaces de
asegurar fondos del Banco Mundial para apoyar la dirección de la propiedad».