FECHA:
02-06-2002
MEDIO: diario "El Patagonico".
TOMPKINS QUIERE COMPRAR EL 10 % DE La PATAGONIA.
LE RESTARIA COMPRAR 8.439.000 HECTAREAS,
POR LAS QUE PRETENDE DESEMBOLSAR 100 MILLONES DE DOLARES. «LA CRISIS
ARGENTINA ES PARA NOSOTROS UNA OPORTUNIDAD», DICEN SUS OPERADORES
Tompkins quiere comprar en 10 años el
10 %de la Patagonia
De este lado de la cordillera, Douglas Tompkins comenzó a ejecutar su plan «filántropo-ambientalista»
al adquirir las estancias Monte León, Dor-Aike, Sol de Mayo y El Rincón, en
la provincia de Santa Cruz. Informantes de la fundación que administra sus
propiedades confesaron que la idea es hacerse del 10 del territorio de la
Patagonia argentino-chilena en la próxima década, invirtiendo para ello sólo
100 millones de dólares. Además, ratificaron que existen inversores
dispuestos a adquirir grandes extensiones de tierra para especular.
Tal como informó en forma exclusiva El Patagónico el jueves pasado, el
magnate Douglas Tompkins compró ya 147 mil hectáreas en la provincia de
Santa Cruz en nombre de la fundación estadounidense The Patagonia Land Trust
(PLT).
Pero el haberse hecho con semejante cantidad de tierras parece no satisfacer
las temibles ambiciones de quien se presenta como un «filántropo
ambientalista» que también domina el 21% del territorio de la provincia de
Palena, en la Patagonia chilena.
El proyecto de la fundación que tiene a su cargo las operaciones
inmobiliarias del magnate de este lado de la cordillera es adquirir en 10 años
una extensión de territorios equivalente al 10 de la Patagonia argentino-
chilena. Ello surge de informes oficiales de la fundación a los que tuvo
acceso El Patagónico.
«La región de Patagonia de Chile y Argentina abarca aproximadamente 220
millones de acres, de los que menos del 5 está en cualquier clase de estado
protegido. El objetivo de PLT es aumentar el área protegida en al menos el 10
de la región de Patagonia, o 22 millones de acres. Alcanzar nuestro objetivo
estimamos que nos costará al menos 100 millones de dólares durante los diez
próximos años», dicen los informantes de The Patagonia Land Trust.
Veintidós millones de acres equivalen a 8.910.000 hectáreas. Entonces, podría
concluirse que la ambición de Tompkins sería dominar una extensión de
territorio patagónico equivalente al 36,52 por ciento de la provincia más
grande de la Patagonia argentina: la de Santa Cruz.
Hasta ahora sus dominios en la Patagonia argentino-chilena alcanzarían unas
471.000 hectáreas. Según los planes que revelaron informantes de la fundación
estadounidense, los territorios restantes —unas 8.439.000 hectáreas—
piensan adquirirlos al irrisorio valor de 11,85 dólares cada hectárea, unos
40 pesos argentinos si se considera un tipo de cambio de 3,4 pesos por dólar.
«OTROS
QUIEREN COMPRAR PARA SUBDIVIDIR, O PARA ESPECULAR»
Cuando a los operadores de Tompkins se les consulta sobre las virtudes o
desventajas que la situación económica de la Argentina representa para sus
inversiones, ellos responden —haciendo comprensible sus propios cálculos
matemáticos— que «las dificultades económicas en Argentina presentan una
oportunidad para The Patagonia Land Trust, no una amenaza. Los precios de la
tierra están absolutamente bajos y numerosos terratenientes han pedido a esta
fundación que compre sus tierras».
Pero lo más temible del caso es el remate que eligieron para su respuesta: «otros
compradores también buscan comprar grandes extensiones de tierra en Patagonia
para el desarrollo del aceite, la minería, la subdivisión, o para la
especulación».
El concepto «subdivisión» refiere una de las más grandes y lógicas
posibilidades que ofrece la actual situación a los inversores extranjeros:
comprar a precio de oferta grandes extensiones territoriales y luego
subdividirlas para ofrecer sus fracciones a precios más abultados. Se trata
de otro negocio que se esfuma de las manos de los argentinos.
El concepto «especulación» puede resultar realmente alarmante. En el modo
de usar su discurso, los hombres de Tompkins niegan lógicamente ser de «ese»
tipo de compradores, pero advierten que aquellos dispuestos a utilizar sus
dominios territoriales como elemento de presión no son personajes de fábula.
Así, los fantasmas que despertó la entrevista de Giacobbe y Asociados con
sus indiscretas preguntas no dejan de atormentar a la población patagónica:
la idea de que en el exterior se esté tramando canjear deuda por territorio
encuentra quien la convalide a cada instante.